Adiós a los frenazos: así funcionan los nuevos radares LiDAR de la DGT que ya multan en España
Durante años, muchos conductores han confiado en una estrategia sencilla para evitar las multas por exceso de velocidad: frenar justo antes de pasar por un radar y acelerar después. Ese truco tiene los días contados. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha comenzado a desplegar una nueva tecnología de control de velocidad que hace completamente inútil esa maniobra: los radares LiDAR.
Estos dispositivos, que ya están operativos en varias carreteras españolas, representan un salto cualitativo en la vigilancia del tráfico. Y lo que es más importante: no se dejan engañar por los frenazos de última hora.
Qué es un radar LiDAR y cómo funciona
LiDAR son las siglas de Light Detection and Ranging (detección y medición por luz). A diferencia de los radares convencionales, que utilizan ondas de radio (efecto Doppler) para medir la velocidad, los LiDAR emplean pulsos de luz láser infrarroja, similares a los que utilizan los sistemas de conducción autónoma de los vehículos modernos.
El funcionamiento es sencillo sobre el papel pero extraordinariamente preciso en la práctica: el dispositivo emite múltiples pulsos láser por segundo hacia los vehículos que circulan por la vía y mide el tiempo que tarda cada pulso en reflejarse y volver. Con esa información, calcula la distancia exacta a la que se encuentra cada vehículo y, comparando la variación de esa distancia en fracciones de segundo, obtiene su velocidad instantánea con un margen de error mínimo.
La gran diferencia con los radares tradicionales es que el LiDAR puede identificar y medir la velocidad de vehículos individuales incluso en condiciones de tráfico denso, y lo hace de forma prácticamente instantánea. Mientras que un radar Doppler necesita un tramo de aproximación para calcular la velocidad media o instantánea, el LiDAR obtiene el dato con un solo barrido láser.
Por qué frenar antes ya no sirve
La principal novedad que preocupa a los conductores es que los radares LiDAR miden la velocidad en un punto concreto y no requieren que el vehículo mantenga una trayectoria durante varios metros. Esto significa que la maniobra clásica de «freno antes del radar, acelero después» es completamente ineficaz.
Además, el nuevo Reglamento General de Circulación, aprobado recientemente, introduce una novedad importante: queda prohibido reducir bruscamente la marcha si ello genera un riesgo de colisión con otros vehículos. Esto significa que frenar de forma repentina al avistar un radar no solo es inútil frente a los LiDAR, sino que además puede ser sancionable si se considera una maniobra peligrosa.
Los nuevos dispositivos son capaces además de medir la velocidad de múltiples vehículos simultáneamente en distintos carriles, lo que los convierte en una herramienta especialmente eficaz para controlar tramos de alta siniestralidad.
La DGT acelera el despliegue: 3.621 radares en 2026
Según los últimos datos publicados, la DGT ha alcanzado los 3.621 radares activos en toda España tras instalar casi mil nuevos dispositivos en los últimos cinco años. Los radares de tramo han crecido un 86% en ese periodo, y Cataluña concentra una cuarta parte del total nacional.
La instalación de los nuevos radares LiDAR forma parte de esta estrategia de expansión. La DGT ha confirmado que durante el verano de 2026 se intensificará la presencia de estos dispositivos, especialmente en carreteras convencionales y tramos con alta siniestralidad. El objetivo es claro: reducir la velocidad media de circulación y, con ello, la tasa de accidentes mortales.
Según datos de la DGT, en el 28% de los siniestros mortales está involucrado el consumo de alcohol y en el 22% el exceso de velocidad. La nueva tecnología LiDAR ataca directamente este segundo factor.
Multas más duras para detectores e inhibidores
Paralelamente al despliegue de los nuevos radares, el Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado un endurecimiento significativo de las sanciones para quienes utilicen detectores o inhibidores de radares. Las nuevas multas alcanzan los 6.000 euros y la pérdida de 6 puntos del carnet de conducir para el conductor. Para los talleres que instalen estos dispositivos, las sanciones pueden llegar a los 30.000 euros.
Es importante distinguir entre ambas herramientas:
- Detectores: avisan de la presencia de un radar. Su uso conlleva multa de 200 euros y 3 puntos.
- Inhibidores: bloquean activamente la señal del radar. La sanción asciende a 500 euros y 6 puntos, y ahora puede llegar hasta los 6.000 euros en casos graves.
Los avisadores de radares colaborativos (como los que integran aplicaciones de navegación como Waze o Google Maps) siguen siendo legales, ya que se basan en información compartida por otros usuarios y no interfieren con los dispositivos de control.
Qué implica esto para los conductores en Canarias
En las islas Canarias, donde la red de carreteras incluye numerosos tramos de montaña, curvas y vías rápidas como la GC-1, TF-1 o la Autopista del Sur, la llegada de los radares LiDAR tiene implicaciones prácticas importantes. La orografía canaria, con frecuentes cambios de rasante y curvas cerradas, hace que la velocidad sea un factor especialmente crítico en la siniestralidad.
La DGT ya ha instalado radares de tramo en varias vías canarias, y la previsión es que los nuevos dispositivos LiDAR se incorporen progresivamente a los puntos negros identificados en el archipiélago. Para los conductores canarios, la recomendación es clara: mantener una velocidad constante y adecuada a la vía, sin confiar en frenazos de última hora que ya no servirán de nada.
Además, con la entrada en vigor del nuevo Reglamento de Circulación el próximo 1 de octubre, se unificarán criterios de señalización y se reforzarán las sanciones para las infracciones más graves, incluyendo las relacionadas con la velocidad.
La tecnología al servicio de la seguridad vial
Los radares LiDAR representan un avance significativo en la lucha contra los excesos de velocidad. Su precisión, su capacidad para medir vehículos individuales y la imposibilidad de engañarlos con maniobras bruscas los convierten en una herramienta muy eficaz para la DGT.
Más allá de la preocupación por las multas, lo cierto es que el exceso de velocidad sigue siendo una de las principales causas de siniestralidad en las carreteras españolas. La tecnología LiDAR, combinada con la creciente red de radares de tramo y las campañas de concienciación, persigue un objetivo que debería ser compartido por todos: reducir las víctimas en carretera.
La recomendación para los conductores es sencilla y atemporal: respetar los límites de velocidad establecidos. No solo para evitar sanciones económicas, sino porque cada kilómetro por hora de más puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.


