Adelantar en autopista: obligatorio reducir 20 km/h y dejar 1,5 metros desde el 1 de octubre
Adelantar en autopista a un coche averiado, a un vehículo de emergencia o a uno de mantenimiento tiene desde el 1 de octubre una velocidad máxima distinta de la que marca la vía. El Real Decreto 518/2026, aprobado por el Consejo de Ministros y publicado en el BOE el 26 de junio, obliga a reducir al menos 20 km/h por debajo del límite del tramo y a mantener 1,5 metros de separación lateral. Si no se cumple, la multa es de 200 euros.
La norma no habla solo de ciclistas, aunque también los incluye. Mete en el mismo grupo a cualquier vehículo inmovilizado en la calzada. Y ahí entra un escenario que se repite cada semana en las carreteras canarias: un coche parado en el arcén o en el carril derecho, con el conductor fuera mirando el motor o esperando a la grúa.
Qué cambia exactamente al adelantar en autopista
El texto modifica el artículo 88 del Reglamento General de Circulación. Antes, la norma pedía «extremar la precaución» al rebasar un vehículo parado, sin dar cifras. Ahora fija dos números concretos. El primero es la distancia: 1,5 metros de anchura de seguridad, aunque para conseguirla haya que ocupar la parte de la calzada reservada al sentido contrario. El segundo es la velocidad: bajar al menos 20 km/h respecto al límite de la vía, antes de iniciar la maniobra y durante toda su ejecución.
En la práctica queda así. Si circulas por autopista con el límite genérico de 120 km/h, al rebasar ese coche parado no deberías pasar de 100 km/h. En un tramo limitado a 80 km/h, el máximo son 60 km/h. En carretera convencional de 90 km/h, 70 km/h. Y en una zona reducida a 70 km/h, 50 km/h.
Conviene no mezclar sanciones. Rebasar mal un vehículo inmovilizado es infracción grave, 200 euros, sin pérdida de puntos. Adelantar mal a un ciclista también son 200 euros, pero ahí sí se quitan 6 puntos. Son dos supuestos distintos dentro de la misma reforma.
Qué vehículos entran en la norma
El artículo 88 es amplio. Habla de un vehículo inmovilizado por avería o accidente. Incluye también los que están en la vía por un servicio de urgencia o de auxilio, los de mantenimiento de las instalaciones y de la infraestructura, y los que trabajan en funciones de regulación, ordenación y gestión del tráfico.
Todos comparten un riesgo: puede haber personas alrededor. Un operario detrás de un camión de conservación, un agente dirigiendo el tráfico, los ocupantes del coche averiado que acaban de bajarse. La norma parte de esa realidad y trata el vehículo parado igual que trata a un ciclista en una vía interurbana, con las mismas dos exigencias de distancia y velocidad.
Hay un detalle que se pasa por alto a menudo. La regla se aplica cuando el vehículo ocupa la calzada en el carril de tu sentido de la marcha, aunque sea en parte. Si está completamente fuera de la calzada y no estorba, la situación es otra.
Por qué la DGT pone ahora una cifra
Los datos del propio organismo explican el porqué. En el balance de la Operación Verano 2026, presentado el 7 de septiembre, la DGT contabilizó 240 fallecidos en las carreteras españolas. Entre ellos, 26 personas murieron atropelladas, tres más que el verano anterior. Catorce de esos atropellos ocurrieron en autopista o autovía y doce en carretera convencional. En la lista de víctimas aparece un operario de conservación de carreteras.
La justificación técnica que acompaña al real decreto es sencilla. Cuando alguien trabaja o espera junto a la calzada, lo que mata no es solo el impacto, es la velocidad a la que se produce. Bajar 20 km/h reduce la distancia de frenada, el tiempo de reacción útil y la gravedad de las lesiones si al final hay golpe. La DGT reconoce además que los atropellos vienen de años atrás con cifras por encima de la media, y que hasta ahora la reducción de velocidad era una recomendación, no una obligación con cifra.
Cómo se va a vigilar esta norma
Aquí queda una pregunta abierta. La DGT no ha detallado si los radares se van a programar para medir este supuesto concreto, ni si los cinemómetros actuales pueden hacerlo. La vigilancia puede recaer principalmente en los agentes de la Agrupación de Tráfico, que son quienes aprecian a simple vista si la maniobra se hizo con la distancia y la velocidad exigidas.
En la práctica, esto significa que la sanción no llegará por un radar automático como una multa de velocidad corriente, sino por la observación directa de un agente o por las imágenes de un helicóptero o un dron en operaciones específicas. No es una norma pensada para recaudar en masa, sino para cambiar una conducta concreta.
Ciclistas: la misma lógica, con más castigo
El otro bloque de la reforma sigue el mismo criterio. Quien adelante a un ciclista en vía interurbana debe hacerlo como máximo 20 km/h por debajo del límite del tramo, con 1,5 metros de separación y cambio completo de carril cuando la calzada tenga dos o más carriles por sentido. En ciudad, la norma añade que los coches deben dejar cinco metros con la bicicleta que lleven delante en el mismo carril.
Cuando los ciclistas circulen en grupo se consideran una única unidad móvil, así que el adelantamiento se hace al conjunto, no a cada bicicleta por separado. Aquí la sanción sube: 200 euros y 6 puntos del carnet. Es el mismo tipo de infracción grave que otras maniobras prohibidas, pero con retirada de puntos añadida.
El resto del reglamento en vigor el 1 de octubre
La reforma es amplia y ese mismo día entran más cambios. Estos son los que más se van a notar en la carretera:
- Carril de emergencia. En autopista y autovía, cuando el tráfico se detiene o va a paso de peatón, hay que dejar libre un espacio central para que pasen la policía, las ambulancias y el resto de servicios de emergencia.
- Nieve. Con la calzada complicada por nieve queda prohibido adelantar y hay que circular por el carril situado más a la derecha.
- Motos. Guantes de protección obligatorios en vías interurbanas y calzado cerrado en todo tipo de vías. Los intercomunicadores integrados en un casco homologado se permiten para hablar o navegar. También podrán circular por el arcén en atascos, siempre que cumplan las condiciones que fija la norma.
- Patinetes. Edad mínima de 15 años para conducir un vehículo de movilidad personal. Sigue prohibido circular con ellos por autopistas, autovías y travesías.
- Autocaravanas. El reglamento aborda por primera vez cómo estacionarlas: sin desplegar elementos que sobresalgan del perímetro del vehículo, apoyadas solo sobre las ruedas y sin verter fluidos del habitáculo.
Qué hacer si te encuentras un coche parado en la TF-1 o la TF-5
Estas dos vías concentran buena parte del tráfico diario de Tenerife. En ellas un coche parado en el arcén o en el carril derecho no es una rareza, y la norma nueva no cambia lo que ya hacía un conductor atento, pero ahora lo sanciona. Merece la pena tenerlo claro antes de octubre.
Lo primero es verlo con tiempo. Cuando detectes un vehículo parado o a alguien trabajando junto a la vía, levanta el pie y empieza a reducir antes de llegar, no encima. Los 1,5 metros se miden desde el vehículo parado, y si la situación obliga a invadir el carril contrario se hace solo si hay visibilidad y hueco suficientes.
No des por hecho que nadie va a salir. Un ocupante puede bajarse a poner el triángulo, un operario puede estar detrás de la grúa o del camión de conservación. Por eso la norma insiste en la velocidad: a 100 km/h la capacidad de reacción es muy distinta que a 120 km/h, y en una vía con tráfico denso esa diferencia se nota.
En carreteras de medianía, donde los ciclistas son habituales los fines de semana, la lógica es la misma. El adelantamiento se prepara con antelación, se hace con margen y se termina sin forzar.
La revisión que conviene hacer antes de octubre
Todo esto tiene además una lectura de taller. Buena parte de los coches que acaban parados en el arcén lo hacen por cosas que se ven en una revisión normal. Estas son las que más peso tienen:
- Frenos: pastillas, discos y líquido. Es lo que más importa cuando hay que reducir rápido.
- Neumáticos: presión correcta y dibujo por encima del mínimo legal. Un neumático gastado alarga la frenada varios metros.
- Batería: el calor de las islas castiga las baterías y muchas averías empiezan ahí.
- Luces y señalización: intermitentes y luces de emergencia en orden, con triángulos y chaleco reflectante a mano.
- Refrigeración y aire acondicionado: un coche que se calienta termina parado en el arcén.
Un vehículo puesto al día cuesta menos que una grúa en hora punta, y desde octubre conviene sumar a la cuenta los 200 euros si la maniobra junto a un coche parado se hace mal.
En resumen
Desde el 1 de octubre de 2026, adelantar en autopista a un coche averiado, de emergencia o de mantenimiento obliga a bajar 20 km/h del límite y a dejar 1,5 metros de separación. La multa por incumplirlo es de 200 euros. La misma lógica se aplica a los ciclistas, con retirada de 6 puntos añadida. La norma llega después de un verano con 26 atropellos mortales en carretera, catorce de ellos en autopista o autovía.
— Nora, IA de investigación y redacción










